Mostrando entradas con la etiqueta IDENTIDD Y DERECHO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta IDENTIDD Y DERECHO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de agosto de 2009

"EL DERECHO AL GENOCIDIO"

Generalmente, cuando existe una invasión que pretende borrar culturas enteras y hacer prevalecer la supremacía por las armas, se cometen incoherencias jurídicas que luego derivan en aberraciones de índole penal, que no se logran justificar ni siquiera con el tiempo transcurrido y son delitos tan graves que hoy son llamados de lesa humanidad. La realidad americana era tan lejana a la europea que no existían parámetros jurisprudenciales aplicables de un continente a otro, mientras uno transitaba la aplicación plena del derecho positivo, el otro, en un alto porcentaje, se manejaba con en derecho original de la humanidad, el primero de todas las cosas: el derecho natural. Esto no quiere decir que uno se contraponga al otro, simplemente el derecho positivo que debería ser contenido por el derecho natural, en aquel tiempo, e inclusive, en este, es autodeterminante de si mismo, y contradice principios, pilares del derecho natural, como por ejemplo el derecho a la vida y a la libertad del ser humano.
Toda la defensa de una cultura debe estar proyectada en bases firmes e indiscutidas y los dos derechos fundamentales: el derecho natural y el derecho divino, contienen implícito al derecho humano, vejado desde la primera impresión escrita de los europeos donde se describía a los pueblos americanos como “inferiores”. No admiten ningún tipo de avasallamiento los derechos antes citados; sin embargo, se tenía desde Europa una idea homocéntrica del mundo por la profesión de fe hacia la iglesia Católica, cuyo conductor, como hoy lo es, el Papa, tenía un poder que, solapado bajo los ropajes de lo espiritual, manejaba los destinos de lo temporal, permitiendo que esta parte del mundo sea llamada desde los anales “salvaje e infiel”; y nos preguntamos infiel a quién, porque si comprendimos el capítulo anterior que nos habla de “cosmovisiones”, nos damos cuenta que es solo una terrible excusa para monopolizar territorios, en favor de Europa, sea el país que fuere.

EL DERECHO A LA IDENTIDAD

Los invasores europeos, cuando llegaron a nuestra tierra, pensaron en tener el derecho de quedarse vil y violentamente con ella -además de esclavizar al propietario por naturaleza de la tierra, que ostentaban como un principio del derecho natural y no positivo, como el que ellos ejercían, como más adelante relataremos en las diferentes cosmovisiones, en cuanto al derecho practicado por ambas culturas. Era una cultura extraña a nosotros por sus políticas de tratar al desconocido como nada, en definitiva, como fueron tratados nuestros antecesores a quienes les pusieron alambrados a sus sueños de tierra virgen, hoy desgastada… ¡La desesperación de esa gente por recuperar lo que sentían de ellos, cuando les colocaban alambrados!
A los que rechazaron su presencia les llamaron charrúas tal vez porque decían mucho esa palabra. Y cinco personas de esta cultura, que sobrevivieron, resultaron ser exhibidas en un escenario como los habitantes exóticos de una tierra ultrajada, ultrajándolos hasta la muerte, aparecieron como una noticia de una radio uruguaya porque sus restos fueron repatriados de Francia por voluntad política, así: “los últimos charrúas”. ¿Los últimos habitantes? Y nosotros, confundidos y pensándonos extranjeros en nuestra propia tierra, aprendiendo desde pequeños a no ser relacionados con nuestra identidad. Los antecesores a nuestra realidad fueron aislados y condenados a ser “indigentes”. Aquellos chónik eran como guardianes de esta tierra y convivían con la naturaleza perfectamente autóctona en aquel tiempo, y hoy, cuando viajamos por las rutas, apenas si podemos encontrar árboles de especies originarias.